Reconstrucción auricular

Casos de microtia virgen

“La mejor chance que tiene un paciente
de quedar bien, es en la primera operación.”

Sin dudas la mejor oportunidad que tiene un paciente es cuando su microtia está sin tocar, por eso es indispensable evitar a toda costa operaciones en la zona, o en el cuero cabelludo cercano a la oreja para asegurarnos una óptima vitalidad de los tejidos. La reconstrucción consta de 2 tiempos: en el primero, se toma cartílago costal, se talla la maqueta, se saca el cartílago malformado, se hace un bolsillo y se coloca la oreja recién tallada debajo de la piel de la zona, todo en la misma operación que dura 4 horas. En el segundo tiempo se levanta la oreja, es decir, se separa de la cabeza.

El éxito de la reconstrucción depende de 2 factores:

Primer tiempo

Tallado de la maqueta
y tratamiento de la piel

La base de nuestra técnica es la utilización de los propios tejidos del paciente para tallar una maqueta hiperrealista que una vez puesta debajo de la piel reproduzca sus contornos y parezca una oreja real.

¿Por qué utilizamos cartílago costal para reconstruir una oreja?

Porque se encuentra presente en grandes cantidades que permiten su extracción sin tener mayores consecuencias que una pequeña cicatriz en el tórax, es el mismo tejido de la oreja normal ya que es cartílago, un poco más firme lo cual conviene para que se proyecten sus contornos debajo de la piel de la zona que es más dura que la piel de la oreja normal, y así y todo es flexible. No hay nada mejor que el tejido del propio paciente, que se integra y forma parte de él, cosa que nunca ocurrirá con un material extraño al cuerpo en una zona tan expuesta, es por esto que no utilizamos este tipo de materiales, porque es muy riesgoso y porque obliga a sacrificar la piel de la zona lo cual nos parece inadmisible porque el resultado estético es muy inferior, y además no necesitamos hacerlo ya que nuestras tallas son infinitamente más bonitas que cualquier material aloplástico, y son customizadas especialmente para cada paciente ya que el molde para realizarla se obtiene de la oreja del otro lado. Fijense en los siguientes ejemplos cómo cada una es distinta, y tiene su propia belleza.

Lo que tiene esta técnica es que depende en un 100% de la habilidad y el talento para esculpir que tiene el cirujano, y la falta de ambos para este tipo de intervención puede llevarlo a elegir métodos inferiores como es la colocación de un implante, o a tener malos resultados. No es nada fácil adaptarse a la anatomía del cartílago de cada paciente ya que la misma es muy variada. Es por esto que vemos tantos malos resultados a pesar de haberse realizado la misma técnica.

¿De dónde sale la oreja que tallamos? Sale de un bloque de cartílago costal:

Mediante una incisión que dejará una cicatriz de 3.5- 4 cm, se extirpan los cartílagos costales 6, 7 y 8 del mismo lado de la microtia, 6 y 7 salen en bloque y la 8 sale suelta. En la tercera foto podemos ver cómo se van formando las distintas piezas. Los restos de cartílago resultantes de la talla se seccionan en trozos más pequeños y vuelven al tórax al sitio de donde habíamos sacado el material para rellenar la zona.

La cicatriz resultante de la toma de cartílago es muy pequeña como pueden ver en las siguientes fotos, incluso puede ser disimulada con algún tatuaje:

¿Cómo tratamos el remanente micrótico?

Cada remanente es diferente, pero después de tratar muchos casos me di cuenta que se empiezan a repetir, por eso diseñé el ATLAS DE MICROTIA donde encontrarán todos los subtipos de remanente y podrán identificar el suyo. Básicamente tenemos dos formas de abordar los remanentes:


Mediante una INCISIÓN que es vertical y se mantiene lo más pequeña posible para evitar lastimar los vasos que irrigan la piel. Se utiliza en los subtipos donde el lóbulo es tan pequeño que no puede albergar la parte inferior de la maqueta dentro, por eso queda sepultado junto con el resto de la oreja como pueden ver:

Mediante una TRANSFIXIÓN horizontal, en donde el lóbulo queda suelto y el resto de la oreja queda pegado a la cabeza. Este abordaje se realiza cuando el lóbulo es lo suficientemente grande como para albergar la parte inferior de la maqueta dentro, como puede verse en la siguiente figura:

Segundo tiempo

Levantamiento de la oreja

En el primer tiempo guardamos debajo de la piel del tórax un pequeño fragmento de cartílago que retiramos y utilizamos en este tiempo para levantar la oreja. Cubrimos las zonas cruentas tanto de la zona posterior de la oreja como del lecho donde se encontraba alojada, con injertos de piel tomados de atrás de la oreja sana y del cuero cabelludo. El injerto de cuero cabelludo se toma por arriba de los bulbos pilosos, que quedan en la cabeza y se encargan de epitelizar la zona. Esta región es la mejor para sacar injertos de piel parcial ya que no dejan cicatriz visible. De paso aprovechamos este tiempo para simetrizar la oreja del lado sano para lograr la mejor simetría en la vista de frente. Aquí podemos ver la secuencia de la operación. Fíjense en la foto final que fue tomada a los 15 días del levantamiento. La zona del cuero cabelludo donde se tomó el injerto casi no se ve porque se encuentra totalmente epitelizada y el pelo ya ha comenzado a crecer.

A continuación veremos varios ejemplos de casos vírgenes completos, es decir, con su reconstrucción ya finalizada:

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